Ximena Peredo

17 de octubre de 2024

Ayer me escribió C un mensaje de WhatsApp renunciando a la tesorería de la colonia. Yo venía manejando, y antes de leerlo lo sospeché. Ella nunca me escribe directo. Y si bien acababa de arrobarla con una pregunta concreta en el grupo de la mesa directiva, el hecho del mensaje privado no me olió bien. En el alto de “La pasadita” lo leí. Que GAD (dixit) tenía mucho trabajo y que se retiraba para no quedarme mal. La verdad es que me dieron ganas de ponerme a llorar. Como en el juego de serpientes y escaleras, allá iba otra vez hacia abajo. ¿Qué voy a hacer? El resto de las compañeras no quieren asumir esa responsabilidad. Yo tampoco. 

Una vez más pienso en que dejar afuera a gobierno, literal, de la colonia cerrada, coloca a un pequeño grupo de personas en una situación muy complicada. Somos un gobierno voluntario, lo cual es cada vez más difícil de sostener porque las personas no queremos batallar. No queremos más estrés. No queremos más problemas; claro, si vives la organización vecinal como un problema, te bloqueas. Yo quisiera vivirlo como un servicio que me alegre la vida, pero necesito armar un equipo y eso parece más complejo de lo que imaginé.

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